Problemas de Conducta

Problemas de Conducta

Los problemas de conducta en adolescentes hacen referencia a conductas rebeldes, conflictivas y mal vistas por la sociedad que, al igual que en los niños, son observables, medibles y modificables.

Los problemas de conducta en la adolescencia se pueden complicar porque aparecen en una etapa de la vida turbulenta en la que surgen conflictos y tensiones con facilidad. Pero un hijo adolescente no tiene por qué ser sinónimo de hijo conflictivo y rebelde.

Aunque muchos de los problemas de los adolescentes no tienen que ser ni graves ni duraderos, hay numerosos padres que se quejan de tener en casa adolescentes rebeldes, con conductas antisociales, que consumen alcohol, porros, presentan conductas antisociales, son impulsivos, tienen poca o ninguna tolerancia a la frustración... Y ellos, como padres, tienen que seguir dando soporte y protegiendo a sus hijos. En muchas situaciones les resulta muy complicado y necesitan ayuda para seguir adelante y evitar así caer en el error de centrarse demasiado en la conducta y "olvidar" el plano afectivo.


Cuándo consultar

Hay que tratar de evitar que las relaciones entre padres e hijos se deterioren, por eso cuando unos padres no saben cómo abordar comportamientos problemáticos, es aconsejable que consulten a profesionales, psicólogos especializados en jóvenes con problemas de conducta. No hay que culpabilizar ni a padres ni a adolescentes; se trata de problemas que surgen por la interacción de factores, como los estilos educativos de los padres y el temperamento de los jóvenes.

Cuando un padre o madre educa pensando que tiene en casa un adolescente conflictivo, es difícil que pueda confiar en él. Los padres necesitan apoyo y directrices para no sentirse abrumados por los problemas y darles respuesta y solución.

En la medida en la que un joven rebelde vaya generalizando malos comportamientos, la relación familiar se complica y el adolescente conflictivo es más reacio al cambio. Necesita seguir confiando en sus padres y que estos sigan siendo un modelo. Cuando los problemas se complican y los padres no pueden abordarlos, en el afan de proteger a sus hijos, dejan de ser un modelo para ponerse a la altura del adolescente rebelde. A veces, también ocurre que intentando ignorar conductas negativas de los hijos, estas se convierten en hábitos (no respetan horarios de entrada en casa, por ejemplo y los padres para no tener "broncas" dejan de castigar y reñir, por lo que no respetar horarios, se convierte en un hábito, que para cuando los padres quienen, ya no lo pueden cambiar).

En nuestra experiencia diaria somos testigos de cómo los adolescentes y los padres pueden convivir sin problemas que distorsionen su vida, y de cómo tanto unos como otros son capaces de cambiar lo necesario para conseguirlo. No es un trabajo fácil, pero sí es posible con la ayuda necesaria. Cuando padres se sienten respaldados por los psicólogos o por una terapia y pierden el miedo y la inseguridad a la hora de actuar; y los adolescentes, se siente mucho más arropados y comprendidos por alguien externo a su contexto familiar. Los adolescentes una vez que llegan para recibir ayuda, colaboran activamente sorprendiendo muy frecuentemente a sus padres.

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